Un poco presuntuoso es decir que nuestros peces están mejor que cuando los compramos, más grandes y más bonitos (aunque lo hayamos notado), así que una de las cosas que hicimos cuando adquirimos los nuevos peces, fue fijarnos en ese detalle, ¡y sí que nos dimos cuenta!
Los cardenales habían aumentando en tamaño, diferenciándose notablamente las hembras, y en color, siendo este mucho más llamativo. Los fantasmas negros, por su parte, habían aumentando también su pigmentación, haciendo que los dos nuevos pareciesen poca cosa y viejos. En el caso de las corideras albinas, seguían igual, lo raro sería que cambiasen. Por último, las corideras mármol, que estaban al principio, sí que han crecido y aumentado su color, aunque no podamos compararlas con otras.
Este hecho se debe a una técnica evolutiva muy simple: un animal colorido y que se ve que está bien, tiene muchas más posibilidades de encontrar hembra que otro que no se tan llamativo. En otras especies entran en juego otros factores como el canto en pájaros o la berrea en ciervos. Es una acción tan importante la apariencia externa que muchos animales que podemos observar con un plumaje lleno de color, en realidad están pobremente alimentados, ya que destinan los pocos nutrientes que consumen al enriquecimiento y mantenimiento de ese aspecto externo, con el fin de llamar la atención de una hembra (o varias) y conseguir progenie.
Nosotros estamos encantados con el colorido que ofrecen nuestros peces al acuario, sabiendo además de que es porque están bien sanotes y contentos.
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